I N T E L I G E N C I A  A R T I F I C I A L  

A.I. Artificial Intelligence (2001) USA. Dírector: Steven Spielberg. Intérpretes: Haley Joel Osment, Frances O´Connor, Sam Robards, Jake Thomas, Jude Law, William Hurt, Ken Leung, Brendan Gleeson. Guión: Steven Spielberg, Brian Aldiss,etc... Música: John Williams.

Tras el deshielo de los polos, muchas ciudades quedaron sumergidas bajo las aguas. La supervivencia del hombre pasó a depender de la inteligencia artificial. Para ello, desarrolló androides que pudieran realizar todo tipo de tareas y resolver todas las necesidades humanas. A pesar de su aparente perfección, los androides tenían algo que les diferenciaba de sus creadores humanos: carecían de sentimientos. Para solventar esto, unos laboratorios crean a David, un androide con la capacidad de amar. Pero, ¿será ese amor correspondido por aquellos que no son como él?

Podemos ver en “Inteligencia Artificial” la simbiosis perfecta entre dos de las personalidades más importantes de la historia del cine. Lo que en un principio parecía algo imposible, traducir en imágenes las preocupaciones metafísicas y pesimistas de Kubrick con la sensibilidad y la taquilla de Spielberg. Pues bien, la combinación consigue transmitirnos todo esto y mucho más. “Inteligencia Artificial” nos muestra la “vida” de David, un niño androide al que se le otorga la capacidad de amar. Esta capacidad le aproxima al mundo de los humanos (los “orga” en la película, de orgánicos) pero le distancia de sus iguales los androides (“meca”, de mecánicos) lo cual lo sitúa entre los dos mundos sin que realmente pertenezca a ninguno de ellos.

La película está dividida en cuatro partes claramente diferenciadas. La primera aparece como más deudora del estilo Spielberg puesto que en ella, puede potenciar el lado humano de la historia poniendo a los personajes en situaciones donde poder expresar sus sentimientos. Se nota que para Spielberg también pasan los años y se vislumbra un poso de amargura que lo distancia de primeras películas (E.T.) que tienen un tratamiento algo más infantil. La segunda parte se nos muestra como un cuento siniestro donde David descubre como es el mundo en realidad y el desprecio de los humanos hacia los androides que ellos mismos han creado. Esta parte es más deudora de Kubrick puesto que se siente el tono pesimista que este aporta a sus películas así como sus devaneos filosóficos en torno a la crueldad humana y a la “humanidad” de los androides. Los androides no tienen capacidad de albergar sentimientos pero tienen una serie de instintos, como el instinto de supervivencia, que les lleva a huir de sus creadores. Spielberg crea una suerte de Coliseo donde los androides son destruidos ante el desprecio y la crueldad de los humanos. El la tercera parte, quizás la más poética, David emprende la búsqueda de su deseada humanidad. Para terminar con la película (y con nuestra paciencia) la cuarta parte aparece como un epílogo que a todas luces sobra en la película. Media hora de un final tedioso y fuera de lugar que, en mi caso, hacia que la gente se revolviera nerviosa en su butaca demostrando claros deseos de que la película alcanzase su final. No sé exactamente que llevó a Spielberg a realizar este epílogo pero se lo podía haber ahorrado porque la película tenía un estupendo final antes de que metiera la gamba de esa manera.

La génesis de “Inteligencia Artificial” comenzó en 1982 cuando Stanley Kubrick se hizo con los derechos de un relato de ciencia ficción titulado “Super Toys Last All Summer” (Los Superjuguetes duran todo el verano) que publicara la revista Harper´s Bazaar13 años antes. Kubrick se interesó por la historia y empezó a escribir un guión junto a Brian Aldiss, autor del relato. El famoso difícil carácter del realizador acabó hartando a Aldiss que abandonó el proyecto. Tras él, otros los intentaron (Ian Watson, Bob Shaw, Arthur C. Clarke) pero no dio resultado. Al haber conocido a Spielberg en 1979 mientras él rodaba “El Resplandor” y Spielberg hacia lo propio con “Tiburón” en los estudios Pinewood en Inglaterra, pensó en ofrecerle el proyecto. Este aceptó y comenzó entre ambos una extraña relación, que duró hasta la reciente muerte de Kubrick, plagada de llamadas de madrugada a casa de Spielberg y para la cual Kubrick le hizo firmar una cláusula de confidencialidad por la cual no podía hablar con nadie del proyecto que llevaban entre manos. La obsesión de Kubrick fue tal que hizo que instalaran una línea privada de fax entre su casa y la de Spielberg. Tras la muerte de Kubrick se pensó que en proyecto iba a quedar en el aire pero Spielberg decidió retomarlo, en parte debido a la insistencia de Christiane, la viuda de Kubrick.

La interpretación de Haley Joel Osment es impecable y nos demuestra lo que ya nos anunciaba en otros trabajos como “Cadena de Favores” y, sobre todo, “El Sexto Sentido”: que es una de las más firmes promesas del cine actual. Consigue imprimir a su personaje esa ambigüedad que le aporta el ser a la vez humano y androide transmitiéndonos humanidad y ternura a la vez que nos muestra su naturaleza androide. También cabe destacar la interpretación de Frances O´Connor y Sam Robards como los “padres” de David que realizan de una forma contenida y que nos muestra la difícil situación en la que se encuentran y los sentimientos contradictorios que les envuelven. Jude Law lleva a cabo su rol de androide con eficacia aunque el papel no le ofrezca la oportunidad de volver a demostrarnos que es uno de los mejores intérpretes de su generación. Respecto al resto, tenemos a unos correctos Brendan Gleeson, en su papel de despiadado colector de androides, y William Hurt, con una sobria interpretación como es habitual en él, como el creador de David.

La fotografía de Janusz Kamisnsky aporta una inusitada frialdad al relato de Spielberg. Realiza aquí un trabajo admirable aunque no llegue a alcanzar a la estupenda fotografía en blanco y negro que realizó para “La Lista de Schindler”.

La música corre a cargo del maestro John Williams que realiza aquí una composición que va desde lo intimista hasta lo sobrecogedor.

En definitiva, “Inteligencia Artificial” aparece como un proyecto de gran complejidad, donde los universos de Kubrick y Spielberg encajan a la perfección creando una película a la vez sensible y descarnada, con secuencias fascinantes y con un tono pesimista que puebla todo el metraje. Es una película muy recomendable aunque solo sea por ver lo que han sido capaces de “parir” estos dos genios del séptimo arte.

César López Davila

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