| E L P L A N E T A D E L O S S I M I O S
Planet of the Apes (2001) U.S.A. Dírector: Tim Burton. Intérpretes: Mark Wahlberg, Tim Roth, Helena Bonham Carter, Paul Giamatti, Michael Clarke Duncan, Estella Warren, Cary-Hiroyuki Tagawa, Kris Kristofferson y Linda Harrison.. Guión: William Broyles, Lawrence Konner y Mark Rosenthal. Música: Danny Elfman.
Año 2029, el astronauta Leo Davidson parte en busca de una nave de exploración extraviada. Tras ser absorbido por un agujero espacial, su nave se estrella en un planeta donde los humanos son cazados para ser vendidos como esclavos por una raza de simios bastante evolucionados. Junto a Daena y un reducido número de humanos y con la ayuda de Ari, una activista pro-derechos humanos, Leo, comenzará una rebelión contra el ejército de los simios para conseguir la libertad de los humanos. Para ello tendrá que enfrentarse al despiadado General Thade y a su hombre de confianza Attar.
Lo reconozco. Sin duda a los fans de Tim Burton la espera se nos ha hecho insostenible. Por supuesto, las expectativas también han crecido proporcionalmente al paso del tiempo y apoyadas en el visionado de todas las imágenes de la película anteriores al estreno de esta. Pues bien, por fin llegó el momento. 31 de Agosto, estreno de 'El Planeta de los Simios', la esperada revisión del 'clásico' de 1968 a manos del genial e incomparable Tim Burton. Todos acudimos en masa al cine a ver la película convencidos de que el maestro Burton es incapaz de defraudarnos y de que nuestras expectativas van ha ser sobradamente cumplidas. A la salida del cine solo una palabra ronda nuestra mente agrupando todos nuestros pensamientos acerca de la película que acabamos de ver: DECEPCION. Decepción porque, en esta ocasión parece que el genial director no ha sabido aportar nada de su particular universo salvo quizás en la creación del vestuario, decorados y en el diseño de producción El resultado es una película vacía donde el guión brilla por su ausencia y el humor negro al que Burton nos tiene acostumbrados no aparece más que tímidamente y se muestra mucho más tonto y banal que en el resto de su filmografía. No sé muy bien si el resultado final ha sido así debido a las imposiciones que Hollywood pone a sus superproducciones no dejando, por lo general, que muchos autores hagan sus películas a su gusto y obligándoles a hacer un producto puramente comercial para poder llenar de esta manera sus arcas que, al fin y al cabo, eso es lo importante en este mundillo. Quizás por el contrario Burton halla tenido plena libertad a la hora de realizarla y haya sido él el responsable. No lo sé. Lo que está claro es que habría sido mejor dejar las cosas como estaban.
Es imposible no caer en la comparación entre el film de Burton y el que realizara en 1968 Schaffner. Hay que decir que existen grandes diferencias entre ambas películas tanto en la estética de estas como en el desarrollo del guión. En la película de Schaffner la sociedad de los simios se mostraba de una forma mucho más organizada. Se nos describía su forma de gobierno y se le daba un toque mucho más realista al tema de la trata de esclavos. Los humanos no eran más que ganado. No hablaban, no pensaban manteniendo de esta manera la supremacía por parte de los simios. El tratamiento de la imagen también transmitía mucho más realismo debido a que nos mostraba un mundo mucho más sencillo y un diseño de decorados y de vestuario muy acorde con el guión. Por su parte, esta nueva revisión nos presenta un mundo en el que tanto el sistema político como las diferencia entre humanos y simios queda totalmente olvidado. Todo lo que aquí se trata se hace de una forma totalmente superficial. Nada importa, a lo largo de toda la película asistimos a una persecución sin fin de los protagonistas sin que nos importe demasiado si consiguen escapar o no. No aparece ningún tipo de trasfondo socio-político ni nada que nos ayude a comprender la situación en la que se encuentra ese mundo. El tratamiento de la imagen es mucho más colorista y los decorados y vestuarios muchos más ornamentados y cargados.
Que quede claro que el que esto escribe no es un defensor acérrimo de la película del 1968 ni un crítico purista incapaz de aceptar un remake en condiciones de un clásico que cree insuperable. Nada más lejos de la realidad. Para empezar, la película de Schaffner la considero un clásico de la ciencia ficción. Pero un clásico menor, eso si, como bien podría ser 'El Ultimo Hombre Vivo' o 'La Guerra de los Mundos'. Por lo tanto, no escribo esto abocado a realizar una comparación entre ambas películas con el fin de ensalzar una ridiculizando la otra. Para mí la primera película no fue nada del otro mundo pero me pareció muy superior a esta por el tratamiento que se daba a las relaciones entre los simios y los humanos además, claro está, por el arrollador final que en la película que nos ocupa me parece banal y hasta previsible. Desde luego he de reconocer que el hecho de que ambas películas tengan una estética totalmente opuesta no tiene porque servir en detrimento de la película de Burton puesto que tanto el diseño de decorados, como el vestuario como el magnífico maquillaje ponen sin lugar a dudas a este film por encima del anterior en cuanto al apartado técnico se refiere. Lo que me apena es que solo puedan superarlo en este apartado por no aportar un guión mínimamente digno y a la altura del resto del film.
En relación a los actores, Mark Wahlberg cumple aquí con su papel de héroe-de-los-humanos a la perfección sin que este sea un gran reto para un actor como el que ha tenido papeles mucho más difíciles y complejos. Le acompaña en el reparto Estella Warren que abandona su disfraz de Caperucita Roja para pegarse toda la película poniendo cara de circunstancias mientras huye de los malvados monos (perdón, simios) y para decir 4 o 5 frases sin demasiado convicción. Se agradece la aparición de un Kris Kristofferson aunque no dure demasiado... Por parte de los simios tenemos a Tim Roth interpretando al General Thade, a Helena Bonham Carter interpretando a Ari, Michael Clarke Duncan haciendo de Attar y a Paul Giamatti en el papel de Limbo. ¡Ah, si! Y no nos olvidemos de Charlton Heston en un patético papel de padre de Thade que, a todas luces sobra en el guión. Únicamente aparece para repetir unas cuantas frases de la primera película a modo de homenaje pero que quedan de lo más penoso. Por mi parte no creo poder decir nada por parte de los actores 'simio' puesto que, tras los estupendos maquillajes no puedo vislumbrar demasiado bien la calidad de las interpretaciones de cada uno por lo que prefiero abstenerme de decir nada. Desde luego no voy a afirmar como en alguna crítica que he leído que es la mejor actuación de tal o cual actor porque no creo que esta sea apreciable en estas circunstancias.
Hay que hacer mención especial a los maquillajes de Rick Baker (¿es que este hombre nunca va a dejar de sorprendernos?) por los cuales recibirá a buen seguro el oscar de este año (y van...). Tanto el diseño de vestuarios (a cargo de Colleen Atwood) como el de decorados (a cargo de John Dexter y Sean Haworth, directores artísticos) tienen una clara influencia Burtoniana y esta estética es una de las pocas aportaciones que el director hace al film. Entre los decorados de la película, aparece el de la nave espacial estrellada el cual tiene una clara influencia de la arquitectura de Gaudí, aunque Burton no ha reconocido dicha influencia. Es una pena que tanto maquillaje, decorados, etc... que nos deslumbraron en los trailers anteriores al estreno luego se hallan quedado solo en eso al no verse respaldados por un sólido guión.
La película obtuvo unas ganancias de casi 70 millones de dólares en el fin de semana de su estreno norteamericano al ser proyectadas 5.800 copias en 3.500 salas distintas por lo que los estudios ya pueden estar contentos con Burton.
En definitiva, El Planeta de los Simios aparece como un vehículo de entretenimiento que hará pasar un buen rato a todos aquellos que vayan a verla, con unos estupendos maquillajes, unas correctas interpretaciones y un genial diseño artístico. Si eres fan de Burton, saldrás del cine deseando que este vuelva a sus orígenes (a sus Batmans, Eduardos y Beetlejuices) y que se aleje lo antes posible de superproducciones que merman de esta manera su capacidad artística.
Cesar Lopez
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