Lucía y el Sexo (2001) España. Dírector: Julio Medem. Intérpretes: Paz Vega, Tristán Ulloa, Najwa Nimri, Daniel Freire, Elena Anaya, Silvia Llanos, Javier Cámara. Guión: Julio Medem. Música: Alberto Iglesias.
Tras la desaparición de su novio, con quien había convivido 6 años, Lucía se traslada a una pequeña isla del Mediterráneo donde poder aclarar sus ideas y comenzar una nueva vida. En esta isla descubrirá los secretos que albergaba su relación y el pasado que su novio siempre se negó a desvelarle.
Lucía y el Sexo es, sin duda, la obra más madura y completa de Julio Medem. Aquí nos presenta una historia totalmente opuesta a su anterior película "Los Amantes del Círculo Polar" donde sus protagonistas Otto y Ana se dirigían inexorablemente hacia su dramático final. En "Lucía y el Sexo" la protagonista - estupenda Paz Vega - emprende un viaje iniciático hacia una nueva vida intentando dejar atrás su pasado. La historia nos sumerge en el mundo mágico y onírico de Julio Medem que, como en sus anteriores películas, destila poesía en cada plano, en cada palabra.
La idea de 'Lucía y el Sexo' apareció en la mente de Medem mientras rodaba el último plano de 'Los Amantes...'. Le aterrorizaba que una historia tan dura y con un final tan devastador no pudiese gustar a su público. Decidió entonces que su próxima película comenzaría con la huida de una joven para escapar de una tragedia pero, en esta ocasión, quería que dicha huida la condujera a un final esperanzador. El personaje de Lucía debía ser más vital y optimista que el de Ana y debía ser consciente de la necesidad de comprender su pasado para poder afrontar su futuro. Este optimismo bien merecía un regalo y la posibilidad de empezar una nueva vida. Más adelante decidiría que el nexo de unión de la historia sería el sexo el cual aparece latente a lo largo de todo el metraje y es mostrado de forma muy gráfica en algunas secuencias. A pesar de ser mostrado de una forma tan directa, en ningún momento deja de resultar absolutamente natural.
Paz Vega interpreta a Lucía y nos obsequia con su mejor interpretación hasta la fecha atreviéndose con un personaje que destila vitalidad, optimismo y sensualidad a partes iguales. Un personaje sincero, quizás el más sincero de la película (junto al de Elena) que decide mirar de frente a la vida y descubrir un pasado que no alcanza a comprender. Desde luego este papel se desmarca de sus papeles televisivos de andaluza 'resalá' y de sus apariciones en cine con personajes sin demasiado peso en la trama. Tristán Ulloa también nos ofrece una interpretación impecable de Lorenzo, el novio de Lucía, un escritor vampirizado por las historias que escribe y que se ve sumergido en una telaraña de situaciones, sexo mediante, que hacen insostenible su relación con Lucía. Najwa Nimri, que se unió al rodaje tres días antes de que este comenzase, interpreta a Elena, una mujer que sirve de nexo de los demás personajes y que, debido a las circunstancias, también se ve obligada a comenzar una nueva vida. Completan el reparto Elena Anaya, que se atreve con un papel plagado de escenas de sexo bastante fuertes, Daniel Freire, un punto más inexpresivo de lo que su papel exigía, y Javier Cámara en un papel que no llega a aprovechar su tremenda calidad interpretativa.
La fotografía de Kiko de la Rica se rebela perfecta para mostrarnos el mundo onírico, mezcla de realidad y fantasía del director vasco. Para ello se vale de escenas sobreiluminadas y planos subjetivos que aportan la estética necesaria para esta historia.
La música de Alberto Iglesias, como siempre magnífico, ambienta perfectamente la película apoyando cada secuencia y transmitiéndonos toda la fuerza de las situaciones y los personajes.
Hay que romper una lanza a favor de los actores, especialmente Anaya, Vega y Ulloa por su valentía al aceptar poner cuerpo y alma a las gráficas escenas de sexo que Medem ideó para describirnos las relaciones entre los distintos personajes. Con todo, Paz Vega reconoció que tuvo escenas en la película mucho más difíciles de rodar que las de sexo.
Como curiosidad hay que decir que la película fue rodada en formato digital con una cámara de alta definición todavía inexistente en España. Para Medem el poder utilizar esta cámara supuso una gran ayuda y se tradujo en un recorte importante en la producción además de aportar un buen número de ventajas durante el rodaje.
En definitiva, 'Lucía y el Sexo' nos ofrece una historia de sentimientos y pasiones donde el sexo es un personaje más, con un estupendo guión, unos actores en estado de gracia y una estética y un ritmo muy acertados. Una película muy recomendable y una gran aportación al actual cine español.
Cesar Lopez