Crónicas de una guerra sin cuartel. Batalla por el futuro
La industria discográfica contra la música digital (1/3)

¿A alguien le sorprendería que empezara una epidemia de suicidios en Hollywood?. Es raro que todavía ningún empleado de la alta gerencia de cualquiera de las cinco grandes empresas discográficas haya saltado por una ventana. Supongo que no se han dado cuenta que la tecnología siempre tiene una forma de evadir los obstáculos que le pongas; puedes tratar de contenerla pero eventualmente se te escurrirá y pasará entre tus dedos. No se han dado cuenta, pero es sólo cuestión de tiempo.

Las ventas discográficas bajaron este verano un 10% con respecto al año pasado y en el año 2001 un 5% en total. No, esto no tiene nada que ver con que la economía estadounidense esté en recesión, ni con que ahora hayan más ofertas de entretenimiento que nunca (DVDs, juegos de video, etc); la RIAA (Record Industry Asociation of America) identificó a sus enemigos y no ha dejado de atacarlos. La guerra ya ha tenido víctimas, primero fue Napster y su muy publicitado juicio; luego Scour fue forzado a cerrar sus redes por la industria cinematográfica y Audiogalaxy accedió a cerrar las suyas al no ver otra alternativa. Otras compañías que enfrentan juicios similares en la corte federal de Los Angeles son KaZaA, Morpheus y Grokster.

La batalla con las compañías de tecnología ha traído a la industria discográfica norteamericana más problemas de los que jamás pensó tener. Ahora, no sólo tienen que lidiar con la nueva generación de sistemas de intercambio de archivos, los temidos peer to peer (puerto a puerto o usuario a usuario) que no necesitan un servidor central para realizar sus operaciones y por lo tanto no son tan fáciles de cerrar; se empeñaron en considerar que las transmisiones a través de la red son peligrosas para su negocio y están a una estocada de matar a la radio por Internet. Para empeorar la pesadilla entran los artistas, unidos para reclamar sus derechos ante las llamadas "prácticas estandar" de la industria discográfica en relación a los contratos que ofrece.

Un panorama negro que se extiende a toda la industria del entretenimiento. Hollywood entero entra en la pelea con la aparición de ReplayTV y TiVo, aparatos que hacen copias digitales de la programación televisiva y permiten al usuario adelantar los comerciales y mandarlas a través de la red. Cualidades consideradas muy peligrosas por el montón de compañías de televisión y estudios de cine que están demandando a las empresas que los manufacturan.

De esta batalla depende el futuro de los derechos de autor, de aquí saldrán las leyes que regirán la era digital. Muchos observadores creen que esta revolución cambiará la forma en la que trabaja la industria para siempre. Las preguntas que han salido a raíz de este debate todavía tienen que ser contestadas y los artistas están exigiendo sus respuestas. Cuando esto termine, todo será diferente.

El pasado:
Dicen que el que no conoce su historia está condenado a repetirla y eso es básicamente lo que está pasando. Para entender, quizás sea necesario rebobinar un poco.

Hace un siglo los compositores se quejaron de que los pianos automáticos o pianolas estaban violando derechos de autor al tocar sus canciones sin su consentimiento. La Corte Suprema de EE UU decidió en su contra, pero poco después el Congreso creó los sistemas de regalías. En 1930 los músicos se quejaron de la radio, entonces un nuevo medio, y después aprendieron que era su mayor aliado para la promoción discográfica. En 1984, con la aparición del Betamax y el VHS, la industria cinematográfica creyó que sería el fin de su negocio ya que permitiría poseer la película a cualquiera que tuviera uno de estos aparatos. Perdieron en la Corte Suprema y ahora la venta de DVDs y videos caseros genera alrededor de un tercio de sus ganancias.

Llegamos a la red, su primer contacto con la música fue en 1994. En un esfuerzo por promover su banda "The Ugly Mugs", Jeff Patterson y Robert Lord pusieron varias canciones disponible para todos a través de un sitio web llamado Internet Underground Music Archive. Al día siguiente estaban recibiendo mails de otras bandas preguntándoles si podían montar su música también. Los mp3 llegaban a la red y nadie los podía parar. Las compañías disqueras, al principio asustadas y luego luchando por lo que consideran suyo; los empresarios viendo un nicho de mercado y creando compañías para explotarlo y los usuarios, maravillados, abarrotaron cada sitio que les ofreciese música, ya fuera legal o ilegalmente.

Según Stan Liebowitz, profesor de economía gerencial en la Universidad de Texas, las nuevas tecnologías han sido vistas a través de la historia como una amenaza a los derechos de autor, pero esos temores siempre han sido infundados. Al referirse a la situación actual dice: "El número de downloads del año pasado es algo así como 5 veces el número de CDs vendidos. Si los downloads son substitutos de los CDs deberíamos ver una gran caída (en las ventas de discos)". Continúa Liebowitz: "Para ser honesto parece que el intercambio de archivos debería causar problemas. No estoy dispuesto a decir que no lo va a hacer, pero está empezando a parecer una gran mentira".

"El Digital Millennium Copyright Act"

Esta ley ha sido la mejor arma de la industria del entretenimiento en su batalla campal contra las compañías de tecnología y la piratería digital. Fue forjada con el Betamax de Sony en mente y todavía no es considerada obsoleta, de hecho es el modelo para dos tratados internacionales en los que ha estado trabajando la World Intellectual Property Organization. Tratados que van a ser utilizados como punto de partida para crear leyes nacionales en 30 países, lo cual esperan, creará las bases para la seguridad digital.

La ley tiene muchos detractores, la consideran una antiguedad que no entiende la nueva realidad en la que vivimos y está siendo utilizada para cometer injusticia tras injusticia. Los abogados de la compañía de software rusa Elcomsoft, pidieron a un juez de California que desestimara los cargos por violación a los derechos de autor porque el DMCA es inconstitucional. También la Electronic Frontier Foundation ha cuestionado la legalidad de la acta en el juicio donde representa a la compañía Morpheus.

Esta ley fue pasada en 1998 y según los abogados que de DigitalConsumer.org, la revolución de las computadoras personales no hubiera sucedido con las actuales leyes de derechos de autor y afirman que imponer soluciones tecnológicas o limitar lo que la gente puede hacer con la tecnología puede afectar tremendamente el futuro de las innovaciones.

Napster:

El 27 de Julio del año 2000, hace tanto tiempo ya, la decisión de la Corte Federal hizo cerrar el sistema de intercambio de archivos de Napster. En el juicio que tenía en contra de la compañía, la RIAA alegaba que era una herramienta para la piratería y que animaba a sus usuarios a bajar e intercambiar música sin pagar regalías y por lo tanto violando los derechos de autor.

Los argumentos de los defensores de Napster contrarrestaban diciendo que es simplemente una tecnología que permite pasar la música ya comprada a otros. Actividad muy común desde los tiempos de los cassettes y el Walkman; la diferencia es que permite hacerlo más rápido y con más personas.

El juicio de Napster fue seguido con cuidado por las dos industrias. Sabían que era crucial cualquier decisión tomada en el tema ya que serviría de precedente en futuros juicios. Cuando Napster cayó, sus homólogos temblaron. La empresa tenía una esperanza, iba a ser adquirida por el conglomerado alemán Bertelsman, el cual ofreció 8 millones de dólares a los acreedores para mantenerla funcionando. Bertelsman ha sido uno de los protectores de Napster, le ha inyectado poco más de 85 millones de dólares en el transcurso de los años.

Nadie sabía como entraba Napster en los planes de la empresa alemana. Muchos pensaban que iba a formar parte del proyecto BeMusic, el cual integraba a la vendedora de discos CDNow y al archivo musical Myplay.com. Thomas Middelhoff, el hasta ese momento CEO de Bertelsman, creó el "Bertelsmann eCommerce Group" centrado en la distribución digital de música y contenido mediático. Según expertos eso es lo que la industria debería estar haciendo en este momento, ideando como utilizar este nuevo medio de distribución para su beneficio, sin embargo Middelhoff fue forzado a dejar su cargo en Julio del presente año.

El martes 3 de Septiembre los 42 empleados de Napster, incluyendo al fundador Shawn Fanning, fueron despedidos después de que un juez de la corte de bancarrota de Delawere decidiera que los alemanes no podían comprar la compañía. Las esperanzas de una reencarnación de Napster fueron las últimas que murieron. La RIAA ganó la batalla y no dejó lugar a duda, aplastó a Napster y logró frustrar la venta que lo podía salvar, pero su victoria sólo hizo que se multiplicaran sus problemas y ahora está envuelta en cientos de juicios con diversas empresas. Para Stan Liebowitz, autor de "Policing Pirates in the Networked Age", el cerrar Napster fue un gran error; "Debieron haber tratado de negociar con Napster para cambiar las reglas un poco. Hubieran obtenido un poco de control sobre lo que estaba pasando. Era más controlable que un peer to peer puro, sin un servidor central". Apuesto a que la RIAA no había pensado en eso.

Audiogalaxy:
Esta historia es realmente conmovedora. Comenzó como Borg Search, un buscador de FTP escrito por Michael Merhej. Este se asoció con David McArthur y decidieron salir al mercado bajo el nombre de Audiogalaxy.

Lo que comenzó como un simple motor de búsqueda pronto comenzó su transformación a una comunidad. Decidieron ofrecer espacio gratis en la web a músicos y bandas que quisieran promover su música y ponerla disponible para que la gente la bajara. También añadieron un pequeño grupo de escritores que contribuían con artículos y reseñas.

Cuando Napster salió al mercado, Merhej y McArthur decidieron que esta era una forma ideal de distribuir el contenido que ya tenían disponible en su sitio. Comenzaron la elaboración del satélite de audiogalaxy (Audiogalaxy Satellite) con dos parámetros en mente: interfase basada en la web para los usuarios y la posibilidad de crear una cola para dejar las canciones bajando.

Audigalaxy como compañía siempre buscó ser mucho más que un servicio de intercambio de archivos, quería ser una comunidad de aficionados a la música que interactuaran entre ellos y buscaran activamente nuevos sonidos; para lograr esto utilizaron boletines de noticias, grupos, perfiles editables y mensajería entre los miembros, además de artículos y reseñas sobre nueva música y conciertos en vivo. Fue este sentimiento de comunidad y la gran selección disponible los que hicieron que Audiogalaxy se convirtiera en el favorito de grandes y chicos, una vez que Napster cerró sus compuertas.

La RIAA presionaba y Audigalaxy cedía, bloquearon o intentaron bloquear las canciones que les pedían. Los usuarios con sólo cambiar el nombre de los archivos, evadían los bloqueos. Trataron de crear filtros que, basándose en el primer bit, pudieran detectar si un archivo estaba prohibido, para bloquearlo. Ninguno funcionó muy bien, pero hay que considerar que es prácticamente imposible saber lo que hay en un archivo mp3 que no esté bien titulado.

La RIAA no estaba contenta y les entabló el mismo juicio que a Napster. Los acusaron de existir con el único propósito de beneficiarse económicamente de las violaciones de derecho de autor y por lo tanto debían pagar regalías. Dijeron que los filtros podían haber sido hechos mejor por un programador novato y los acusaron de no hacer lo suficiente para detener a la piratería. Los abogados de la RIAA están protegiendo el modelo de negocios de sus clientes sin ninguna clemencia y Audiogalaxy tuvo que ceder, vaciar su network y esperar.

La victoria no significó mucho; Audiogalaxy, al igual que Napster, tenía un sistema que dependía de un servidor centralizado y con el precedente creado en el juicio anterior, no había mucho que hacer. Llorar y cambiarse a la nueva generación.

Amílcar Ortega R. (MuchoAsco.com)

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